| Poesía Actual |
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Pepe JUNCO
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En esta sección de Poesía Actual se incluirán continuamente los poemas que obtengan alta calificación entre los publicados en las sucesivas ediciones de La Pajara Pinta y en otras convocatorias de Prometeo.
Para participar en la selección (REALIZADA EN FORMA ANÓNIMA), envíense por correo electrónico (appmadrid@yahoo.es) hasta cuatro poemas inéditos por semestre, de 25 versos como máximo, con indicación de nombre, lugar y año de nacimiento, y hasta 5 líneas de información biobibliográfica (estudios, profesión, poemarios publicados principales y premios a los mismos; no enviar otros datos si no son solicitados).
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Poemas de la Otredad
Tankas 2007
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BIOGRAFÍA.
Las Palmas de Gran Canaria (España), 1951.
Las Palmas de Gran Canaria (España), 1951. Nombre literario de José Miguel Junco Ezquerra. Licenciado en Historia y en Filología Inglesa. Profesor de E.M. Poemarios publicados: "Telegrama a una estrella" (1988), "Hacer las paces" (1992), "Cambio de ritmo" (1996), "El hombre de salitre y otros poemas" (2000), "Los días contados" (2002), "Países extranjeros"º (2003). Premios a poemarios: Tomás Morales 1992, menc.
NO ERA CON PRECISIÓN TARDE DESNUDA
No era, con precisión, tarde desnuda,
ni era tampoco una rotunda noche
la que albergó aquel sueño desbrozado,
aquel acontecer de las cenizas,
aquella inesperada lluvia insomne
cayendo en las fronteras de la casa.
No sé si el tiempo estaba en condiciones
de afrontar aquel reto de titanes
en medio de un silencio que insinuaba
distancias que no eran.
Pudo acabarse todo y los aullidos
quedar como testigos solitarios
de una historia absorbida por la rabia.
Pudo crecer el odio como musgo
pegado a las paredes de la sala
adornando la escena.
Pudimos no ser más que dos cadáveres,
inmunes al dolor, que desfilaban
hacia sus respectivos laberintos.
No era, con precisión, tarde desnuda.
Allí quedaron para siempre expuestas
las máscaras de rostros que perdieron
su envidiable tersura, sus contornos.
No era tampoco una rotunda noche.
(La Pájara Pinta 27, 2007)
MEDEA
No sé lo que vio en mí cuando, atrevida,
jugándoselo todo a carta fija,
arriesgando prestigio, posición, riquezas, trono,
decidió que yo era aquel espejo que había estado buscando estérilmente.
Extraña su osadía al rescatarme de las garras fatídicas del monstruo
y seguirme la pista sin desmayo para que ni sirenas ni traiciones
pudieran evitar que yo alcanzara el sagrado destino.
Mira que tuvo que sufrir la pobre viendo con qué torpeza
manejaba los remos y entregaba mi rumbo sin recato.
Puedo certificar que algunas veces las más sabias mujeres se equivocan
y adoran a un amante inadaptado y mal dotado para celebrarlas.
Algunas veces, digo, les puede la pasión y, ya sin ojos,
se lanzan protectoras a unos brazos inútiles y blandos.
Persisten en su afán sin darse cuenta de que sólo unos pocos elegidos
estarán a la altura que demandan sus sublimes espíritus.
Yo sigo aquí agarrado a lo que queda de aquel barco magnífico.
Más me hubiera valido ser un rey.
(La Pájara Pinta 27, 2007)
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