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Poetas incluidos
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Análisis Arquetípico
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BIOGRAFÍA.
Querétaro (México), 1976.
Editor, traductor, ensayista, antólogo. Coordina el Seminario de Creación literaria del CENCA, Querétaro. Becario (3 veces) del Fondo estatal para la cultura y las artes del estado de Querétaro. Poemarios publicados: "Nómina de huesos" (plaq. 2001), "La doctrina del fuego" (plaq. 2002). Premios a poemarios: Santiago de Querétaro (2003).
Correo electrónico:
trilce@prodigy.net.mx
DE PÁJAROS RAÍCES
Venir del barro y hacer del polvo un consejero. Que duerma tu cabeza alejada de los ventanales. Nunca dejar mayores huellas que la de tu sombra rozando el horizonte. Hacer de cuenta que la ruta nos es conocida y fingirle a todos el hábito de la memoria. Nunca, por ningún motivo, volver a dormir en el mismo puente, ni despertar entre la sonrisa de la misma cama. Nadar en contra de los peces. Venir del barro y ser una lluvia de polvo, mas polvo enamorado.
(2004)
DRAGÓN
El dragón es un animal Quimérico. Yo soy un dragón y te amo. Esta pequeña inscripción, tallada en una de las columnas de la mezquita de Bagdad parece ser el único rastro de la capacidad de los dragones para la escritura. Se sabe que el dragón es una sierpe de tal tamaño y fortaleza que la única forma de combatirlo es la mano de Dios (el uno y el todo poderoso) arrojándolo a la tierra de Yajuj y Majuj (Gog y Magog) donde son alimento de las poderosísimas bestias. Algunas veces el dragón, harto enamoradizo, vuela despechado por su propio instinto hasta estas bestias y se entrega a la muerte. El profeta (Dios sea en él) habla del tránsito de la sierpe a dragón: si a una serpiente se le deja vivir lo suficiente crecerá en fuerza y tamaño y será un dragón, capaz de rodearse de fuego y veneno. De ahí la importancia de las tradiciones ismaelitas de cazar serpientes que se acerquen a la vejez. Es de presumir que el dragón, que sería solo una serpiente muy vieja, sufra su vejez como una condena a los caprichos del amor.
La inscripción de la mezquita está datada circa el siglo XI, y es atribuida (por la caligrafía se ha deducido la forma de la uña inscriptora) a Moghur, un dragón de la estepa mongólica. Recientemente Gonzalo Rojas ha hurtado esos versos.
(2003)
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