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Muestra s.XXI   Yadi HENAO


Yadi HENAO







Los interesados pueden encontrar más información sobre los poetas incluidos en esta Muestra Siglo XXI de la Poesía en Español en la base de datos I.R.P.E., actualizada hasta mediados de 2004 y que permite búsquedas paramétricas (36 parámetros) sobre 4700 poetas de la lengua castellana.
Ver detalles en: I.R.P.E. versión 2.0

Inicio sección
  Poetas incluidos
     De la H a la K
  Análisis Arquetípico
   

BIOGRAFÍA.
Samaná (Colombia), 1975. Reside en Argentina. Ingeniera de Alimentos. Miembro de la redacción de la revista "Extranjera a la intemperie". Poemarios publicados: "El otoño escribe mi nombre" (2005).

Correo electrónico: yadihenao@yahoo.com.ar


CARTA AL SUR

En la savia de cedros, duermes hermana.
Sembraste de fresias* el jardín de mamá,
tú, que tanto hablaste de no quedar para semilla, hoy sola,
entre líquenes de verde musgo en tus ojos.

El sur ya no es lo que era, ¿qué era?
Los lagartos reinan en las grutas,
el dolor anida entre los árboles
y en los guayabos, olor a llanto de palomas.

El vestido del pavor que alguna vez luciste
y los zapatos de angustia, ya me quedan a medida.
Al fin alcancé la fama, el olvido perfecto.
Los diarios publican la última crónica
de las flores y el diluvio.

Dime, ¿cómo pasan los siglos en el secreto de la tierra?
¿verdad que duendes asaltan alacenas de mujeres solas?
¿cómo es la vida donde el reloj destila paraísos de veneno?

Estoy bien, hermana.
En el brillo de esta hora, te nostalgio.
Bella durmiente en cenizas ámbar que te escribe
bajo la persiana infinita del invierno.

* Flor de Africa del Sur y ciertos lugares de América

(2004)


EL ENGENDRO MÁS BELLO

Conozco al monstruo
que escribió las palabras más bellas.
Para avanzar por una vida de inmundicias
tomamos chocolate y nueces amargas.

Rompemos los simulacros de la buena voluntad
y los faroles dispersos en callejones de ágata.

Ejercitamos la desolación en folios cual momias de Etiopía
y en páginas donde el amor es la certeza de estar vivos.

Hay que desenmascarar al viento,
a las ceremonias en jardines de paz con vagones de ceniza.
Nos visitan recuerdos de una ciudad de aljibes.
Suspensa, casi inmóvil en agua de claveles.
Un rancho largo entre las manos,
una geografía de fiebre.

Conozco al monstruo
que escribió las palabras más bellas.
Tomamos chocolate y nueces amargas
para no rendirnos,
para no quedarnos entre las tumbas.

Damos un paso adelante hacia la ola de luz
que huele a eneros.
Hacia las amapolas
que florecen en las fisuras de la tarde.

(2004)