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Poetas incluidos
De la H a la K
Análisis Arquetípico
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BIOGRAFÍA.
Sincé, Sucre (Colombia), 1970.
Miembro y directivo, grupo Prometeo (A.P.P.), director y coordinador de su Escuela de Poesía (1992-1995). Miembro directivo, A.E.A.E. Actor, animador cultural, divulgador, crítico, traductor, guía cultural. Dirige talleres de poesía. Poemarios publicados: "Encuentros" (1973), "Crónicas del laberinto" (1992), "A quemarropa" (1993), "Restos de almanaque" (1994), "Historias para tiempos raros" (1995), "La pintura de Xu Zonghui" (bilin. 1995), "Siempre tiempo" (1997), "Todo es papel" (2002), "Contrafábula" (obra, 2004). De poesía: "Historia Secreta de Prometeo" (dibujos comentados, 1993), "Cantos de amor y ausencia. Poesía medieval china" (colab., 2001). Colaborador del I.R.P.E. Premios a poemarios: Adonais, accésit (1972), Feria del Libro de Madrid (1991), Rafael Morales, accésit (1992) Blas de Otero (1991), Bahía (1995), Juan Alcaide (1997), Cdad. de Torrevieja, accésit (2002), Emilio Alarcos (2004). Incluido en diez antologías generales de poesía.
Correo electrónico:
johnjairojunieles@yahoo.com
Página web:
www.espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm
TODOS LOS DONES
Doy mi reino por la memoria del agua cayendo de los tejados de mi barrio, y haciendo espuma en la tierra negra.
Por la voz de mi madre en el patio, cantándole a Dios a la sombra de los naranjos, mientras mi padre juega como un niño con los perros, y mis hermanos agitan los cascabeles de su risa.
La memoria de un grande caracol rosado que conservaba abierta la puerta de la calle, lo ponía en mi oído y cerraba los ojos para escuchar el mar y sus quebrantos. Así como todo el viento ya está en la pluma.
Mi abuelo Rafael, gallina al hombro, machete al cinto, midiendo el tiempo con su tabaco, y proclamando: Vamos a levantarnos, antes que lleguen los gusanos.
Por el Parque San Diego, la tienda de Támara y Blanca, su olor a vino y salmuera, amigos como ángeles amansando la soledad y su mar de leva.
No vigiles las líneas de tu mano en busca del Dorado, estos son tus únicos tesoros.
(2004)
SÉNECA, EL CORDOBÉS
El viejo animal vierte sus carnes
en la lluvia que duerme en la alberca.
Se siente desnudo como la música,
y cree que todo le sobra, hasta el aire del pecho.
Las mansas sombras lo acompañan,
y usurpan las formas que vienen a ser su rostro.
Mientras, ensaya máximas que luego dicta
con los labios cerrados.
Otros tiempos no entenderán la servidumbre
de este hombre a su destino; pero no hoy,
pero no ahora, cuando las primeras sombras
deshonran la mirada, y el mundo queda abolido.
(2004)
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