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Muestra s.XXI   Roxana PALACIOS


Roxana PALACIOS







Los interesados pueden encontrar más información sobre los poetas incluidos en esta Muestra Siglo XXI de la Poesía en Español en la base de datos I.R.P.E., actualizada hasta mediados de 2004 y que permite búsquedas paramétricas (36 parámetros) sobre 4700 poetas de la lengua castellana.
Ver detalles en: I.R.P.E. versión 2.0

Inicio sección
  Poetas incluidos
     De la N a la Q
  Análisis Arquetípico
   

BIOGRAFÍA.
Buenos Aires (Argentina), 1957. Est. Letras. Narradora, tallerista. Poemarios publicados: "Marca sobre marca" (2001), "En el fueracampo" (2003).

Correo electrónico: roxpalacios05@yahoo.com.es


RECORTES DE NADIE

Voy deshabitando una casa.
Flota con paredes de humo porque no puede más que humo y que flotar,
hay un saber en los biseles,
una memoria
que alumbra los trayectos con el último fósforo.
Voy deshabitando mi presencia dentro de la casa.
Flota con sus huesos de amianto porque no sabe más que amianto y que
flotar.
Hay un saber en los ladrillos,
una memoria que respira sonidos desde lo que ya no hay modo de inventar.
Voy deshabitando la escalera que alfombra la casa,
no precisamente porque flote,
se sabe que las escaleras están hechas para otras cosas.
Hay un niño sobre la escalera,
un saber que no admite falso testimonio,
una memoria con manos.
Voy deshabitando las puertas de la casa:
las decisiones han copulado con el gesto inútil,
hay un saber,
una memoria
en de las cerraduras.

(Inédito, 2004)


LOS POEMAS DEL TREN

Una luz helada sobrevive,
ronca o grita o se diluye,
habla de lo que hay ahora:
el cielo acuchillado, la miel en los durmientes, la agonía serena de un rayo sobre la montaña.
Habla de la estúpida cara de la luna,
de un aire con aceite donde los pájaros no hacen más que resbalar,
la inconsistencia del fruto
(esta manía de los árboles de brotar en primavera)
El tren se ha detenido - la tarde es una mezcla de escombros y de viento- y un chico
escuálido se balancea boca abajo en una rama, cerca de la hembra con cría.
La manada camina, trota, con dificultosa lentitud.
Hemos dejado atrás los vagones, la escritura, el reflejo interminable del plástico sobre las preguntas.
Caminamos, corremos, con dificultosa lentitud; el chico escuálido se traga los escombros
boca abajo, lame la inconsistencia del fruto, la estúpida cara de la luna; no hace más que
resbalar en el aceite, no hace más que arrancar piedras desde las tripas de la hembra.
Se ha violado a la mentira.
Signos geológicos anuncian posiciones absolutas.
El tren recupera movimiento - la noche es un páramo de voces y de hielo- y el chico
escuálido que traga los escombros levanta la luna con la mano, la guarda boca abajo en el
aceite,
y escribo.

(Inédito, 2004)