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Poetas incluidos
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Análisis Arquetípico
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BIOGRAFÍA.
Montevideo (Uruguay), 1933.
Profesora de Español y Literatura, diplomada en Filología Hispánica. Profesora de Estilística. Premio de ensayo Ministerio de Instrucción Pública. Cuentista, ensayista. Dirige la revista literaria La Urpila. Viuda del poeta Rubinstein Moreira. Poemarios publicados; "Las voces incandescentes" (1965), "El poema de la cruz" (1981), "Atalaya marina" (1982), "Horizontes intactos" (1985), "Horizontes de luz" (1993), "Las voces de la noche" (1996), "Canto al vacío" (1998), "Una medalla azul de lapislázuli" (2000), "Horizontes y reflejos" (2001), "Antología de la poesía cósmica de Norma Suiffet" (2003), "Las voces del laberinto" (2004). De poesía: "Tres poetas uruguayos: Juana de Ibarbourou, Sara de Ibáñez, Hugo Petraglia Aguirre" (1955), "Garcilaso de la Vega. Vida, obra, antología" (1958), "Análisis estilístico de Tabaré" (1960, premio Concejo Departamental de Montevideo), "Hacia un encuentro con Elsa Wiezell. Nueva poética (1976), "Tres poetas de Cerro Largo: Emilio Oribe, Juana de Ibarbourou, José Lucas" (1978, con Rubinstein Moreira; Premio Intendencia Municipal de Montevideo), "Evolución de la literatura uruguaya en la segunda mitad del siglo XX (1996, con Elena Pesce).
Ficha en el I.R.P.E.:
A1166.
Correo electrónico:
urpila@adinet.com.uy
LOS LIBROS
Soñaba siempre con moradas extrañas.
Había cuartos cerrados y pasadizos libres.
Y allá, en la entraña más recóndita,
estaba el lugar sagrado de los libros.
Eran casas con raros laberintos.
Más bellos o más tristes.
A veces, eran grutas o cavernas,
Otras, soleadas, espejantes galerías
con arañas de perlas.
Soñaba siempre con la entraña de los libros.
Al despertar, notaba que mi alma
se volvía más triste, más cerrada.
Parecía vivir de los recónditos nichos
y los pasillos libres.
Un día en que mis cuartos relucientes
brillaron con luces de sol y de cristales,
un día en que mis libros se asentaron
en mi casa por siempre,
no soñé ya con extraños laberintos
ni con cuartos cerrados y pasillos abiertos.
Ya tenía conmigo el corazón tan deseado,.
Y la ruta del fin del laberinto
era un árbol florecido de libros.
(2003)
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