| Reseñas Críticas |
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Pedro DE PADILLA
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Églogas pastoriles y juntamente con ellas algunos sonetos del mismo autor, edición de José J. Labrador y Ralph Di Franco, Frente de Afirmación Hispanista, México, 2010, 420 p.
Cancionero de Pedro de Padilla, con algunas obras de sus amigos, edición de José J. Labrador y Ralph Di Franco, Frente de Afirmación Hispanista, México, 2010, 514 p.
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CANCIONERO DE PEDRO DE PADILLA
ÉGLOGAS PASTORILES
Hay que reconocer en los estudiosos José J. Labrador y Ralph DiFranco la reivindicación de la figura de Pedro de Padilla. Un poeta de estro abundante y valioso, parte sustancial de nuestro primer Siglo de Oro, amigo de los grandes de su época (entre ellos Miguel de Cervantes), y que batalló no sólo por su propia obra, sino por la de cuantos le rodearon, produciendo este formidable Cancionero que recoge, rescata obras de Lope de Vega, Cervantes, Diego de San Pedro, Vicente Espinel, Diego Hurtado de Mendoza y un largo etcétera. Pero, desde luego, con los poemas -romances principalmente- de Pedro de Padilla. La labor encomiable de los dos editores ha encontrado el respaldo del mejicano Frente de Afirmación Hispanista, que ha patrocinado la excelente edición.
Antecede a la edición muy pormenorizada de la obra recogida en el Cancionero un erudito trabajo del profesor José Manuel Pedrosa, con el incitante título "Los estados de la mujer casada, o la doncella, la casada, la viuda y la monja frente al amor (entre el folclore y Bocaccio)", un
estudio que bien merece por sí solo la posesión del volumen, cuyos más de trescientos poemas recogidos son una magnífica muestra de lo que fue la poesía en ese momento de transición de las letras castellanas, esencial para lo que después llegó. Diversos índices, notas, listas de manuscritos, etc, completan las qunientas páginas de uno de los libros más fascinantes que hemos recibido en 2010.
Más o menos en las mismas fechas en que recibimos el Cancionero arriba comentado, nos llegó el volumen Églogas pastoriles de Pedro de Padilla, otra estupenda edición de la misma pareja de filólogos, el cifuenteño José J. Labrador y el norteamericano Ralph DiFranco, cuya colaboración profesional ejemplar ha dado tantos frutos sorprendentes para las letras castellanas. En esta oportunidad, y tras un estudio preliminar esencial para situar las Églogas, se presentan los textos de las doce primeras, en variados metros y modelos estróficos; a continuación la "tredézima" égloga, que en parte escribe Padilla en prosa. Pero no acaba aquí la edición, porque Labrador y DiFranco presentan después los veinticinco sonetos que Padilla incluyó junto a sus Églogas. No nos resistimos a copiar el hermosísimo soneto séptimo (adaptando su ortografía a los usos actuales):
A fuego y sangre, fiero pensamiento / has contra mí la guerra pregonado / y con verme rendido y acabado, / no quieres hacer tregua de un momento. //¿Qué has de ganar en este vencimiento / sino infamia de haberlo procurado / contra quien vive tan desconfiado / del ajeno favor y propio aliento? // La cuerda del dolor afloja un poco, / déjame respirar, duro enemigo, / y goza del placer de atormentarme. // Multiplica mis daños poco a poco / y el airado rigor templa conmigo, / pues te has de acabar con acabarme.
De nuevo, es preciso alabar la determinación del Frente de Afirmación Hispanista en su protección a nuestras letras, esencial para llevar a término esta preciosa edición en más de cuatrocientas páginas de las Églogas pastoriles de Pedro de Padilla.
(Juan Ruiz de Torres, España, 08.2011)
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