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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Vicente ALEIXANDRE


Vicente ALEIXANDRE







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
Sevilla (España), 1898 - Madrid, 1984. Lic. Derecho, Intendente Mercantil. Ensayista. Miembro de la Real Academia Española. Perteneciente al llamado "grupo del 27". Poemarios: Ambito (1928), Espadas como labios (1932), Pasión de la tierra (1935), La destrucción o el amor (1935), Semblanza de Federico García Lorca (1937), Sombra del paraíso (1944), En la muerte de Miguel Hernández (1948), Mundo a solas (1950), En la vida del poeta. El amor y la poesía (1950), Poemas paradisíacos (1952), Nacimiento último (1953), Historia del corazón (1954), Mis poemas mejores (antol. 1956), Poemas amorosos (antol. 1960), Poesías completas (1960), Antigua casa madrileña (1961), Picasso (1961), En un vasto dominio (1962), Presencias (1965), Retratos con nombre (1965), Dos vidas (1967), Obras completas (1968), Poemas de la consumación (1968), Antología del mar y la noche (1971), Diálogos del conocimiento (1974), Antología poética (1977, 1978), Lo mejor de V.A. (póst. 1989), En gran noche (póst. 1991), Álbum (póst. 1996), Poesías completas (póst. 2001). Entre sus premios, Nacional de Literatura (1933), Crítica (1969), Nobel de Literatura (1977), Miguel de.Cervantes.


AL HOMBRE

¿Por qué protestas, hijo de la luz,
humano que, transitorio en la tierra,
redimes por un instante tu materia sin vida?
¿De dónde vienes, mortal que del barro has llegado
para un momento brillar y regresar después a tu apagada patria?
Si un soplo, arcilla finita, erige tu vacilante forma
y calidad de dios tomas en préstamo,
no, no desafíes cara a cara a ese sol poderoso que fulge
y compasivo te presta cabellera de fuego.
Por un soplo celeste redimido un instante,
alzas tu incandescencia temporal a los seres.
Hete aquí luminoso, juvenil, perennal a los aires.
Tu planta pisa el barro de que ya eres distinto.
¡Oh, cuán engañoso, hermoso humano que con testa de oro
el sol piadoso coronado ha tu frente!
¡Cuan soberbia tu masa corporal, diferente sobre la tierra madre,
que cual perla te brinda!
Mas mira, mira que hoy, ahora mismo, el sol declina tristemente en los montes.
Míralo rematar ya de pálidas luces,
de tristes besos cenizosos de ocaso
tu frente oscura. Mira tu cuerpo extinto cómo acaba en la noche.
Regresa tú, mortal, humilde, pura arcilla apagada,
a tu certera patria que tu pie sometía.
He aquí la inmensa madre que de ti no es distinta.
Y, barro tú en el barro, totalmente perdura.

(De Sombra del paraíso, 1944)


COMENTARIOS
Pueden entenderse dos direcciones en la forma en que un poeta decide relacionarse con la poesía, al fin y al cabo, con la vida: moviéndose por el mundo o haciendo que el mundo se mueva por él. La primera es pasión; la segunda, reflexión. Ninguna es mejor que la otra; cualquiera de las dos, si es verdadero arte, despertará la emoción en el espectador. Vicente Aleixandre, con seguridad movido por las circunstancias personales (su enfermedad renal le obliga a mantener una vida de poca bulla), decide buscar el encuentro interior del individuo más que la vinculación activa a la sociedad. Y es el Surrealismo, desde la faceta de exploración por el inconsciente que ese movimiento tiene y que en los momentos en que pilla a Aleixandre se encuentra arrasando a todo trapo en la literatura, lo que ofrece al poeta la herramienta idónea para su proyecto poético. Pero como Aleixandre no es francés, y los surrealistas españoles se dejaron de escrituras automáticas para centrarse en dar forma a la intuición sin andarse con arrebatos, y además Aleixandre no es un figurón de los muchos que se entretienen dibujando versos a lo largo de la Historia, ocurrió que, tal y como expresa Cernuda, "el Surrealismo obtuvo con Aleixandre lo que no obtuvo en [Francia] su tierra de origen: un gran poeta". De esta etapa son los libros Espadas como labios (1932), Pasión de la tierra (1935), La destrucción o el amor (1935) y Mundo a solas (de 1936, pero no publicado hasta 1950). Sin embargo, como le ocurre a todo aquel que no se conforma con cualquier cosa, a Vicente Aleixandre no le podía bastar con el Surrealismo. Y así, tras la guerra civil, se produce una evolución en el poeta y su atención se dirige mucho más al hombre y su vida, y a la vida del hombre como centro de una historia que hay que contar, lo que se traduce en un aumento de racionalidad en su forma de escribir y una más fácil comprensión de los textos. De estos años son Sombra del paraíso (1944), Historia del corazón y otros libros. Finalmente, en sus últimos años tiene lugar un hondo diálogo consigo mismo, donde medita sobre la vida y la muerte en serena comunicación con ese final que la vejez contempla a la vuelta de la esquina. Pertenecen a este período Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974). Y por última palabra, digamos con Vicente Aleixandre, en su poema Palabras: La palabra, la palabra, la palabra, qué torpe vientre hinchado. (Enrique Valle)