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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Gabriel CELAYA


Gabriel CELAYA







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
Hernani (Vizcaya), 1911- Madrid (1991). Nombre civil: Rafael Múgica Celaya. Narrador, dramaturgo, ensayista, antólogo, traductor. Ingeniero industrial, dirigió la empresa familiar hasta 1946; conoció entonces a Amparo Gastón, 'Amparitxu', en momentos de aguda crisis; abandonó su profesión y se dedicó enteramente a la poesía y al ensayo. Fundó la editorial de poesía "Norte". Ha publicado también con el heterónimo "Juan de Leceta". Premios: Centenario de Bécquer (1936), Lyceum (1936), Crítica (1957), Libera Stampa (1963), Etna Taormina (1968), Letras Españolas (obra) (1986). Sobre su obra: Villanueva, Tino: Tres poetas de postguerra (1988); González, Angel: GC (1977); Rubio, Fanny: Noticia de GC (1987); VV.AA.: GC (República de las Letras, 70, 2001), Su obra poética es amplísima: primer libro en 1935, Marea de silencio y La soledad cerrada (época 1); después de diez años de silencio, Las cosas como son, Movimientos elementales, Se parece al amor, Deriva, Las cartas boca arriba, Lo demás es silencio, Paz y concierto, Cantos iberos, Vía muerta, De claro en claro, El corazón en su sitio, Tentativas, La soledad cerrada (época 2, casi en su totalidad dedicada a la 'poesía social'); su tercera y actual etapa, con una nueva concepción de la vida y de la poesía, se inicia con Lírica de cámara (1968), a la que siguen Operaciones poéticas, Función de uno, equis, ene, La higa de Arbigorriya, Poemas prometeicos, Buenos días, buenas noches, Iberia sumergida, Poemas órficos. En su volumen Dirección prohibida (Losada, Buenos Aires, 1977) se encuentran varios libros y poemas censurados en la época anterior. Cátedra ha recogido la última de sus antologías.


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo,
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quién no toma partido
partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren,
y canto respirando.
Canto y canto y cantando más allá de mis penas,
de mis penas
personales, me ensancho.

Quiero daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso, con técnica que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesia: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


COMENTARIOS
Celaya es conocido sobre todo por la poesía de su segunda etapa como uno de los más significados representantes de la 'poesía social'. En ella ha vertido: a) su personalidad polimórfica e inquieta, que le hace ensayar incesantemente modos de comunicación; b) su vinculación a grupos y tendencias libertarias; c) su acendrado vasquismo, que incluye por cierto un intenso amor por España, o mejor por Iberia. Con Lírica de cámara inicia una nueva etapa (que en cierta forma repite en Función de uno, equis, ene) de búsqueda en otras direcciones. De sus viejas fuentes físicas y matemáticas extrae originales formas de abordar los problemas del existir. Su influencia también se ha ejercido sobre muchos poetas. Esa influencia del mundo de la ciencia sigue ejerciéndose en libros posteriores, como el excelente Buenos días, buenas noches, de gran desenfado en ocasiones, pero en el cual ha abierto también una amplia ventana sobre el ser y el mundo que le rodea. Con uso frecuente del heptasílabo y del alejandrino y sus variantes como metro poético, es formalmente descuidado (abundantes cacofonías y arritmias, asonancias, pesadez de formas sintácticas); sin embargo, esos defectos se diluyen en el mar de su avasalladora personalidad. (Juan Ruiz de Torres)