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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Ángela FIGUERA AYMERICH


Ángela FIGUERA AYMERICH







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
Bilbao (España), 1902, Madrid (1984). Lic. Filosofía y Letras. Catedrática de Lengua y Literatura de Enseñanza Media. Bibliotecaria. Cuentista. Poemarios: Mujer de barro (1948), Soria pura (1949), Vencida por el ángel (1949), Víspera de la vida (1951), El grito inútil (1952), Los días duros (1953), Belleza cruel (1958), Primera antología (1961), Toco la tierra (1962), Obras completas (póst. 1986). Premios: Verbo (1950), Ifach (1952), Nueva España (1958)


NO QUIERO

No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.

No quiero
que el trigo se queme y el pan se estime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua,
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.
No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños le pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas,
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muere en el hombro.

Que jamás se disparen fusiles,
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos,
que dicten lo que es poesía.

No quiero
amar en secreto,
llorar en secreto,
cantar en secreto.

No quiero
que me tapen la boca
cuando digo "no quiero".


COMENTARIOS
Belleza cruel: este es el título del libro más significativo de Ángela Figuera, que sintetiza su propia poesía y, al mismo tiempo, sirve para expresar de alguna manera la poesía española de los años 50 y 60. Belleza cruel: llegaron los poetas a la conclusión de que no se podía mantener la poesía lírica egoísta, egocentra, narcisista, a base de efusiones sentimentales para entretenerse en una belleza exterior, desinteresada por la circunstancia. Entendió la generación de poetas de aquella época que debían también comprometerse con su tiempo, glosar lo que ocurría en torno, solidarizarse con las gentes en el sufrimiento y en la esperanza. De ahí surge una poesía que va desde el yo al nosotros, y ahí empieza lo que se ha llamado "poesía social", a la que perteneció Ángela Figuera. Bilbaína, se dedicó mucho tiempo a la enseñanza. Y a la poesía, aunque por su edad, podría considerarse una poetisa del 27. Pero no publica hasta después de la guerra. Su temática, su preocupación, su obra más importante y más extensa está vinculada a las formulas y a la expresión poética de la posguerra. Su primera presencia en la poesía española es de amor y de paisaje. En Mujer de barro asume su papel de mujer desde el punto de vista del amor y de la maternidad; Soria pura es una comunicación con la tierra y los alrededores de esa ciudad. A continuación, Ángela toma contacto con los poetas sociales y entiende que su poesía debe comprometerse en esa línea: Vencida por el ángel, Los días duros y sobre todo, Belleza cruel que ganó un premio en México y tuvo un prólogo muy significativo de León Felipe. Ángela Figuera escribe una poesía social que indudablemente participa de los principios de aquellos poetas a los que ella, en cierto modo, sigue: Gabriel Celaya, Victoriano Crémer, Blas de Otero. Pero hay una particularidad en la poesía de Ángela Figuera que es necesario subrayar, y es la ternura y el sentido maternal. Detrás de sus grandes poemas hay una madre atribulada. Esto significa que su poesía tiene emoción, sensibilidad y, sobre todo, amor. Que vengan si quieren los grandes estilistas y estetas a decirnos que la poesía debe buscar la esencia, que no debe tener ningún elemento espurio y que se necesita de nuevo la poesía pura. La de Ángela Figuera tiene emoción, hondura, sentimiento, sentido maternal. Y yo sigo prefiriéndola frente a la poesía pura, deshumanizada, a la poesía como solo experiencia verbal. Me quedo con la emoción de Ángela Figuera. (Leopoldo de Luis)