www.prometeodigital.org

Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

Portada ] Mapa/Contenido ] Nosotros ] AIP ] APP ] Novedades ]

Poesía de Siempre      José HIERRO


José HIERRO







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

Inicio sección
  Poetas incluidos
    De la H a la K
  Antólogos
   

BIOGRAFÍA.
Madrid (España), 1922-2002. Pintor, crítico de arte. Coeditor de las revistas Corcel, Proel. Periodista radiofónico. Residió años en Santander. Beca March (1959). Dr. H.C. U.I.M.P. Miembro de la Academia. Española. Pluma de Oro (2001). Un premio de poesía lleva su nombre. Poemarios: Tierra sin nosotros (1946), Alegría (1947), Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42 (1952), Estatuas yacentes (1955), Antología poética (1953, 1955, 1985, 1998), Cuanto sé de mí (1957), Poesía del momento (1957), Poesías escogidas (1960), Poesías completas. 1944-1962 (1962), Libro de las alucinaciones (1964), Prehistoria literaria (1991), Agenda (1991), Sonetos. 1939-1993 (1993), Nombres propios (1993), Emblemas neurorradiológuicos (1995), Cuaderno de Nueva York (1998), Sonetos (1999), Vida (2000), Guardados en la sombra (2002), Ocho décadas (homenaje, dibujo y poesía) (2002). De poesía: Reflexiones sobre mi poesía (1983). Sobre su obra: Peña, P. J. de la: Individuo y colectividad. El caso de JH (1978); VV.AA.; En torno al poeta JH. Palabras desde Cantabria (1982); Torre, E. E. de: JH. Poeta de testimonio (1983); Albornoz, A. de: La poesía de JH (1982); Cavallo, S: La poesía de JH (1987); Corona Marzol, G.: Bibliografía de JH (1988): Realidad vital y realidad poética. Poesía y poética de JH (1991); VV.AA.; JH, Premio Nacional de las Letras Españolas (1991); VV.AA.: Encuentros con JH (1992); Morales, J. L.: Antología recordada de JH (1994); Benito de Lucas, J.: Vida y poesía en JH (1997, 1999); Barrajón, J.M.; La poesía de JH. Del irracionalismo poético a la poesía de la posmodernidad (1998); VV.AA.: JH: mi voz en la voz de los otros (2000); Benito de Lucas, J.: JH (2002); López-Baralt, L.: Entre libélulas y ríos de estrellas. JH y el lenguaje de lo imposible (2002); Benito de Lucas, J.: Semblanzas. JH (2002). Premios: Adonais (1947), Nacional (1953), Crítica (1958), Crítica (1999), Miguel de Cervantes (obra) (1998), Principe de Asturias (1981), Letras Españolas (obra) (1990), Nacional (1999), Reina Sofía (obra) (1993), Miguel Hernández Intern. (obra, Alicante) (2000), Fund. José Martí (obra) (2001).


VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "Todo", y el eco dice "Nada"
Grito "Nada" y el eco dice "Todo"
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era nada)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada


COMENTARIO
Madrileño de nacimiento y cántabro de infancia y vocación. Si es cierto que tuvo coetáneos iguales o semejantes en altura poética, no lo es menos que en él, aunque sin duda lo merecía, la sociedad cretina y antipoética que vivimos pagó parte de la deuda que permanentemente tiene con los poetas. Así recayeron en él galardones sin cuento, en los últimos veinte años de su vida, que llevó como pudo: El Príncipe de Asturias, el Nacional de las Letras, el Reina Sofía, el Europeo de Literatura, el de la Crítica por tercera vez, el Nacional por segunda, el Cervantes de las Letras; fue nombrado doctor Honoris Causa en Santander y otras universidades, elegido Académico de la lengua, etc. Insisto, merecía esto y mucho más por ser, sin paliativos, uno de los mejores poetas del castellano de todos los tiempos; pero él mismo, vino en ristre, me lo dijo un día en un íntimo rincón de una bodega de Valdepeñas: "se están cebando conmigo, con tal de no dejarme tranquilo..." Y es que ese era José Hierro: el hombre tranquilo, el que escribía en algún bar y aunque era cariñoso no dejaba que le incordiasen. "Cuando no sé qué escribir, no escribo; y cuando no sé cómo hacerlo, tampoco" o algo así repitió con frecuencia. Pero ¡cuantas veces supo y cuántas veces pudo! Más allá de los encasillamientos -social, de los 50, etc.- que puedan buscarle los 'expertos' fue un poeta tan total que podemos situarlo entre la docena de grandes de todos los tiempos sin miedo a equivocarnos. (Enrique Gracia Trinidad)