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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Ricardo MOLINARI


Ricardo MOLINARY







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
Buenos Aires, Argentina, 1898-1996. Miembro del grupo Martín Fierro. Miembro de la Academia Argentina de Letras. Poemarios: El imaginero (1927), El pez y la manzana (1929), Panegírico de N. Sra. de Luján (1930), Delta (1932), Nunca (1933), Hostería de la rosa y el clavel (1933), Cancionero del Príncipe de Vergara (1933), El desdichado (1934), El tabernáculo (1934), Una rosa para Stefan George (1934), Epístola satisfactoria (1935), La tierra y el héroe (1936), La muerte en la llanura (1937), Casida de la bailarina (1937), Elegías de las altas torres (1937), Nada (1937), Elegía a Garcilaso (1939), Cuaderno de la madrugada (1939), La corona (1939), Soledades del poniente (1939), Cinco canciones antiguas de amigo (1939), El viento de la luna (1939), Oda al amor (1940), Oda a orillas de un viejo río (1940), Seis cantares de la memoria (1941), Mundos de la madrugada (1943), El alejado (1943), El huésped y la melancolía (1946), Sonetos a una camelia cortada (1949), Esta rosa oscura del aire (1949), Sonetos portugueses (1953), Cinco canciones a una paloma que es el alma (1954), Inscripciones y sonetos (1954), Días donde la tarde es un páramo (1954), Elegía a la muerte de un poeta (1955), Romances de las palmeras y los laureles (1955), Inscripciones (1955), Oda a la Pampa (1956), Oda portuguesa (1956), Unida noche (1957), Poemas a un ramo... (1959), El cielo de las alondras y las gaviotas (1963), Un día, el tiempo, las nubes (antol. 1964), Una sombra antigua canta (1966), Las sombras del pájaro tostado (obra, 1975), La cornisa (1977), El desierto viento delante (1982), Páginas de R.E. Molinari (1983). Entre sus premios, Nacional (1958), Fondo Nacional de las Artes, S.A.D.E. (Gran Premio), Fundación Argentina para la Poesía (1975).


ODA A LA NOSTALGIA (fragmento)

No; no tiréis de mí, sombras perdidas; de mi lengua abierta, igual que un río.
No me busquéis así: apretando, entre las espesas horas, en desaliento.
Alguna vez me habréis visto volver del cuerpo, de las desventuras, antiguo como una palma,
abatido por las lágrimas.
¿Dónde moráis, horas felices, luciendo los extremos y embellecidos ojos?
¿Dónde residen mis cabellos, mi cabeza de insaciable sueño? Hermosura crecida sin destino;
amapola sombría, verdor agrio.

¿A dónde erráis, invisibles días, cubiertos aún de luz -de desnudos cielos transparentes-
con mi soledad brillante y desierta, con mis crecidos y dulces pensamientos,
delicia y memoria de la muerte?

¡Oh seres, delgados vientos de la desesperación,
que sabéis de mí como de los pájaros, las lucientes y movedizas hojas de los felices ríos!
Vosotros me habéis visto crecer y angustiar para nadie los miembros,
y vivir -vivir- entre paredes, y caminar por la tierra igual que entre amigos.

Ya me veis: aliento escondido -desdeñosa ternura-, boca devuelta al vacío.
Pero aún, todavía, están vivos los árboles que vi, debajo de los cielos altos de la planicie.


COMENTARIOS
Una poesía construida con un lenguaje límpido, donde la búsqueda y el trabajo lingüístico conducen a un rechazo fuerte de toda retórica: es una síntesis posible entre tantas otras, de la rica obra poética de Ricardo Molinari. Gran admirador de la mejor poesía española -Góngora figura entre sus autores preferidos-, algunas de sus imágenes orilla el campo de lo hermético, sin desprenderse jamás de una lengua clara, transparente. En su poesía, esencialmente lírica, encuentra espacio también el respiro narrativo. Se inició en el Ultraísmo, pero muy pronto pasó a cultivar una poesía decantada de honda raigambre interior, donde la contemplación y la reflexión se transmutan en una expresión poética siempre necesaria y donde la presencia de las simples cosas cotidianas adquiere, a través de su visión personal como poeta, una dimensión que trasciende largamente el ámbito que las circunda. En este sentido, la suya es una poesía "elemental", hecha de cosas "elementales", pero donde este objetivo remite necesariamente a su origen etimológico, fundador primordial. El amor, la muerte, el paso del tiempo, el río, los campos, aparecen como espacios de nuestras vicisitudes cotidianas que, en manos de un poeta como Molinari, recuperan su dimensión originaria de grandes preocupaciones del hombre y de temas definitivos de la literatura universal. La contemplación de las cosas exteriores es, en Molinari, una suerte de comunión con el mundo. Obras como El imaginero, Hostal de la rosa y el clavel, Mundos de la madrugada, son testimonios claros de su gran poesía y, al mismo tiempo, pruebas seguras de una merecida posteridad. (Juan Octavio Prenz)

La poesía de Molinari podría definirse como el de una naturaleza espiritualizada. El hizo, entre pérdidas, de la poesía su mundo, una pasión ociosa, en un presente absoluto. "La poesía es mi constante divagar, -dijo- esa porción de tiempo que se destruye en nada y arranca inmutable de las nieblas y del sabor del alma.". En su vasta obra su textualidad refleja lecturas y rastros de la lírica castellana, del Romancero Popular, Garcilaso, Góngora, como también de la antigua poesía oriental, el tanka japonés, los poetas latinos como Virgilio y Tíbulo, los autores renacentistas y, la lírica galaico-portuguesa (Camoens y Gil Vicente, en especial). Diverso en ritmos, métricas y formas puras y cuidadoso en su lenguaje siempre habitado por angustia, nostalgias y melancolías (de la que es su huésped en uno sus libros), ecos sutiles de pérdidas, loa la belleza fugaz y permanente de su tierra: sus grandes ríos, sus aves, sus paisajes infinitos. Y como parte de esa naturaleza, su reflexión sobre el hombre ante la muerte y la nada, con odas y elegías, las formas prevalentes del lirismo de este poeta mayor de las letras hispanoamericanas, Ricardo E. Molinari. (Luis Alberto Ambroggio)