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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Pablo NERUDA


Pablo NERUDA







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
Parral, Maule (Chile), 1904 - Valparaíso (1973). Seudónimo de Neftalí Reyes Basoalto. Diplomático. Senador. Fundador y director de la revista Caballo Verde para la Poesía. Traductor. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua. Entre sus poemarios, Canción de fiesta (1921), Crepusculario (1923), El hondero entusiasta (1924), Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), Tentativa del hombre infinito (1926), Residencia en la tierra I (1933), España en el corazón (1935), Residencia en la tierra II (1935), Tercera residencia (1944), Alturas del Machu Picchu (1948), Canto general (1950), Los versos del capitán (1952), Las uvas y el viento (1954), Odas elementales (1954), Estravagario (1958), Cien sonetos de amor (1959), Nuevas odas elementales, Canción de gesta, Navegaciones y regresos, Cantos ceremoniales (1961), Memorial de Isla Negra (1964), Arte de pájaros (1966), La barcarola (1967), Fulgor y muerte de Joaquín Murleta (1967), La espada encendida (1970), Maremoto (1970), El mar y las campanas (1973), Libro de las preguntas (1974), Fin del mundo (póst. 1976). Entre sus premios, Nacional (1945), Nobel de Literatura (1971), Stalin (1954).


CUERPO DE MUJER, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y te hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


ENTRADA A LA MADERA

Con mi razón apenas, con mis dedos,
con lentas aguas lentas inundadas,
caigo al imperio de los nomeolvides,
a una tenaz atmósfera de luto,
a una olvidada sala decaída,
a un racimo de tréboles amargos.

Caigo en la sombra, en medio
de destruidas cosas,
y miro arañas, y apaciento bosques
de secretas maderas inconclusas,
y ando entre húmedas fibras arrancadas
al vivo ser de substancia y silencio.

Dulce materia, oh rosa de alas secas,
en mi hundimiento tus pétalos subo
con pies pesados de roja fatiga,
y en tu catedral dura me arrodillo
golpeándome los labios con un ángel.

Es que soy yo ante tu color de mundo,
ante tus pálidas espadas muertas,
ante tus corazones reunidos,
ante tu silenciosa multitud.

Soy yo ante tu ola de olores muriendo,
envueltos en otoño y resistencia:
soy yo emprendiendo un viaje funerario
entre tus cicatrices amarillas:
soy yo con mis lamentos sin origen,
sin alimentos, desvelado, solo,
entrando oscurecidos corredores,
llegando a tu materia misteriosa.

Veo moverse tus corrientes secas,
veo crecer manos interrumpidas,
oigo tus vegetales oceánicos
crujir de noche y furia sacudidos,
y siento morir hojas hacia adentro,
incorporando materiales verdes
a tu inmovilidad desamparada.

Poros, vetas, círculos de dulzura,
peso, temperatura silenciosa,
flechas pegadas a tu alma caída,
seres dormidos en tu boca espesa,
polvo de dulce pulpa consumida,
ceniza llena de apagadas almas,
venid a mí, a mi sueño sin medida,
caed en mi alcoba en que la noche cae
y cae sin cesar como agua rota,
y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme,
a vuestros materiales sometidos,
a vuestras muertas palomas neutrales,
y hagamos fuego, y silencio, y sonido,
y ardamos, y callemos, y campanas.


COMENTARIOS
La obra del chileno Pablo Neruda asombra por su diversidad, su intensión y la fuerza de su discurso, y conforma uno de los territorios poéticos más singulares de todo el siglo XX. Poseedor de la palabra más flexible de su tiempo, sin ser un poeta vanguardista redacta uno de los libros cruciales del mejor surrealismo en español: Residencia en la tierra (1925-1935) -donde se encuentran los Tres cantos materiales, para nosotros el cénit de toda su obra-, sin ser un poeta dotado para la forma -"gran mal poeta", le denominó Juan Ramón Jiménez- ha emocionado a generaciones de lectores con sus grandes libros eróticos -el mítico Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1923-1924), Los versos del capitán (1951-1952), Cien sonetos de amor (1957-1958)- y sus preciosos libros de odas -Odas elementales (1952-1954), Nuevas odas elementales (1955), Tercer libro de las odas (1955-1957), Navegaciones y regresos (1957-1959)- en los que conmueve por su empeño de que no quede nada sin tocar por su poesía. En su indeclinable afán por transmitir su visión de la historia y la política acometió un libro gigantesco, Canto general (1938-1949), que prorroga con Las uvas y el viento (1950-1953). Se trata de libros que, pese a las abundantes caídas del tono, asombran por la capacidad poética de Neruda y cuentan con algunos momentos excelsos: La sección titulada Alturas de Macchu Picchu, perteneciente al Canto general, conforma un grandioso fresco poético de gran hondura dedicado a la perdida civilización de los incas que remite ecuménicamente a todo el género humano. Su actividad política le llevó a gastarse en una enorme cantidad de libros innecesarios que hoy se leen con cierto pesar, porque acaso distrajeron a Pablo de otras empresas en las que hubiera podido seguir creciendo como poeta. Aunque no corren buenos tiempos para su obra, Pablo Neruda es muchas veces más grande que todos sus detractores juntos. (Alvaro Fierro)