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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Eunice ODIO


Eunice ODIO







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
San José (Costa Rica), 1922 - México D.F. (México), 1974. Residió en San José, en Guatemala, en EE.UU. y en la ciudad de México. Cuentista, periodista, ensayista. Poemarios: Los elementos terrestres (1947), Zona en territorio del alba (1953), Tránsito de fuego (1957), Pasto de sueños (1971), Ultimos poemas (1972), Territorio del alba y otros poemas (1974), Antología de Eunice Odio (póst. 1975). Premios: Centroamericano de Poesía 15 de Septiembre (1947).


YO QUISIERA SER NIÑA

Yo quisiera ser niña
para acoplar las nubes a distancia
(Claudicadoras altas de la forma),

Para ir a la alegría por lo pequeño
y preguntar,
como quien no lo sabe
el color de las hojas
¿Cómo era?

Para ignorar lo verde,
el verde mar,

La respuesta salobre del ocaso en retirada,
tímido gotear de los luceros
en el muro vecino,

Ser niña
que cayera de pronto
dentro de un tren con ángeles,
que llegaban así, de vacaciones
a correr un poquito por las uvas,
o por nocturnos
fugados de otras noches
de geometrías más altas.

Pero ya, ¿que he de ser?
Si me han nacido estos ojos tan grandes,
y esos rubios quereres de soslayo.

Cómo voy a ser ya
esa que quiero yo
niña de verdes,
niña vencida de contemplaciones,
cayendo de sí misma sonrosada,
... si me dolió muchísimo decir
para alcanzar de nuevo la palabra
que se iba,
escapada saeta de mi carne,

y me ha dolido mucho amar a trechos
impenitente y sola,
y hablar de cosas inacabadas,
tinas cosas de niños,
de candor disimulado,
o de simples abejas,
enyugadas a rosarios tristes.

O estar llena de esos repentes
que me cambian el mundo a gran distancia,

Cómo voy a ser ya,
niña en tumulto,
Forma mudable y pura,
o simplemente, niña a la ligera,
divergente en colores
y apta para el adiós
a toda hora.

(De Tránsito de fuego)


POEMA CUARTO
(Canción del Esposo a su Amada)


Asomada a mi pecho
tatuada en él como la edad
y el daño.

Como una suave grey de colinas
cuyo rumbo retorna con el alba,

Habla mi amada
con su amor que tiene
apenas pecho diurno y voz descalza.

A mi sombra
se bordearon de pulpa sus caderas.

Por mí arrea con sus pechos
el ganado del alba,

Y la tarde a su paso se quebranta,
como de junco herido
y laurel entornado.

Párpados transitadosv de nieve y mediodía,

Pozo donde mi boca
desmedida resbala
como torrente de paloma
y sal humedecida.

Sobre los muslos te pusieron
racimos de ira y vocación de besos.

Yo haré que de tus muslos
bajen manojos de agua,
y entrecortada espuma,
y rebaños secretos.

Ven,
Amada.

Los árboles
todos tienen tu cándida estatura,
y tu párpado caído,
y tu gesto mojado,

Edificio de alondras
habitado de climas
donde legisla el sol
sobre viñedos de oro.

A tu sombra
me encontrarán los pájaros salvajes.

Tu voz de aire caído
entre cuatro azucenas,
desfilará en mi oído
como acude la tarde.

Ven,
te probaré con alegría,
tú soñaras conmigo
esta noche.


COMENTARIO
Es indudable que lo perecedero y lo trascendental juegan un papel importantísimo en su poesía, uniendo la cotidianidad a una actitud espiritualista. Basado en un existencial sentimiento de libertad, su vida personal y su poética anuncian una vocación de originalidad no atada a estereotipos ideológicos. Su penetrante y especulativa mirada sobre la condición de vida -pertenencia y soledad-; sobre la situación de la mujer y sus oficios; sobre el lugar que se nos da -o nos construimos- en el universo, la llevan a una búsqueda voluntariosa de un tiempo y un espacio tanto físico como espiritual. Es por eso que el tema de la luz, de los espacios abiertos, de las cosas en movimiento son para ella ocasión de indagar sobre el sentido de la vida: su poesía es un acto de develamiento en el que su visión del mundo es un asomarse a lo desconocido y nombrarlo, como una ceremonia de la niñez, de encuentro con el asombro, de ahí la extraordinaria polivalencia de sus poemas, difíciles de agotar en una lectura; el tiempo cíclico representado en ricas metáforas con las que demuestra su sentido de conciencia histórica y la reflexión de lo sagrado plasmado en una estructura poética donde lo primordial es la libertad de formas. Su poesía erótica también nos sorprende por los modos de representación de la voz femenina y la masculina en este diálogo de "la amada" y "el amado", y por sus imágenes inusuales "Mi sexo como el mundo / diluvia y tiene pájaros.."(de "Poema tercero", Consumación.). Eunice Odio representa una particular actitud en la escritura que se niega a aceptar lo establecido tanto en el entendimiento de la práctica poética, como en la tendencia política de su época. La libertad que ella misma se otorga es lo que da magia a su escritura. (Nela Rio)