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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      EL ROMANCERO


EL ROMANCERO







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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ANTECEDENTES.
Cuando los juglares recitaban los "cantares de gesta", la gente pedía que repitieran los fragmentos más interesantes. El pueblo los aprendió y al repetirlos exclusivamente de forma oral, fue cambiando su contenido. En el siglo XV desapareció el gusto por los "cantares de gesta", pero se siguieron recordando algunas partes de los mismos que se convirtieron en "romances". Así, los primeros romances tiene su origen en ese cantar de gesta. Cada uno de sus versos estaba dividido en dos partes o hemistiquios (a veces heptasílados, otras octosílabos) por una pausa o cesura, con una sola rima asonante. El pueblo al aprenderlos utilizó la forma más fácil y breve; de forma que el segundo hemistiquio del cantar de gesta pasó a ser el segundo verso del romance, el segundo hemistiquio del segundo verso, pasó a ser el cuarto verso del romance y así sucesivamente. Como la fórmula del romance gustaba mucho al público, los juglares empezaron a componer otros en los que daban noticias, recogían leyendas populares, etc. Los romances tiene un lenguaje sencillo y sugerente. En muchas ocasiones, los juglares dejaban la acción interrumpida para dar mayor misterio a sus narraciones. Hasta el siglo XVI no se comenzaron a escribir los romances por autores conocidos ("romancero nuevo"). A causa de la transmisión oral de los romances a través de los siglos; es posible encontrar varias versiones del mismo poema. Los primeros romances conservados se remontan al siglo XIV. Sin embargo, el género es tan antiguo como el mismo castellano, porque es difícil concebir una lengua en la que no existan baladas o canciones narrativas, ya sean fabulosas o basadas hechos reales. Suelen considerarse "viejos" los romances conocidos por fuentes anteriores a mediados del siglo XVI, pero también ocurre que muestras bastante más antiguas, como las de finales del siglo XV, se hayan conservado únicamente en la tradición oral. Entre los siglos XIV y XV empezaron a publicarse "cancioneros", en los que se encontraba gran número de romances, algunos "romances viejos", otros compuestos ya en forma no anónima. Algunas de las joyas maestras de nuestra lengua se encuentran entre esos romances antiguos, sin mención de autor ni fecha, aunque esta no puede haber sido mucho más antigua, por la evolución que muestra la lengua en que están escritos. Uno de los más interesantes, artística y literariamente hablando, es el que hemos seleccionado.


ROMANCE DEL PRISIONERO

Que por mayo era, por mayo,
cuando llega la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste cuitado,
que vivo en esta prisión
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero,
déle Dios mal galardón.


COMENTARIOS
He aquí un romance viejo que me parece de los más interesantes poemas escritos en nuestra lengua: el anónimo "Romance del prisionero". Y ello, por su concisión, por su universalidad, por su limpieza verbal y sobre todo por sus muchas interpretaciones posibles. El octosílabo tradicional, que empezó su carrera triunfal en nuestra lengua entre los siglos XIII (bien que en forma de versos de 16 sílabas con hemistiquio) y XV, logra en este poema maravilloso crear misterio y compendiar en tan solo doce líneas todos las perspectivas, desde el cosmos al individuo. Puede expresar la soledad absoluta o la desesperación llena de delicadeza por la injusticia suprema. Es, en fin, el "Romance del prisionero", una rara joya de nuestra lengua y de la expresión poética universal. (Juan Ruiz de Torres)