www.prometeodigital.org

Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

Portada ] Mapa/Contenido ] Nosotros ] AIP ] APP ] Novedades ]

Poesía de Siempre      Miguel de UNAMUNO


Miguel de UNAMUNO







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

Inicio sección
  Presentación
  Poetas incluidos
    De la T a la V
  Antólogos
   

BIOGRAFÍA.
Bilbao (España), 1864 - Salamanca, 1936. Estudió en la Universidad de Madrid y se doctoró en Filosofía y Letras. Catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta ser nombrado rector en 1901. Obligado a dimitir del cargo en 1914 por sus críticas a la monarquía, continuó enseñando griego. Fue confinado en Fuerteventura en 1924 debido a su posición en contra de la dictadura de Primo de Rivera. Posteriormente se marchó a Francia, exiliándose voluntariamente hasta 1930, año en que el régimen de Primo de Rivera cae. Volvió a ocupar el cargo de rector en Salamanca, conservándolo hasta su muerte. Si bien en un principio apoyó la sublevación del Ejército contra la República, pronto manifestó su desencanto públicamente. Sus últimos días los vivió recluido en su casa de Salamanca. Además de su obra filosófica, cultivó todos los géneros literarios: poesía, novela, teatro y crítica literaria. Entre su obra poética sobresale "El Cristo de Velázquez" (1920). (Enrique Valle)


CASTILLA

Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo tu amo.

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos;
tiene en ti cuna el sol, y en ti sepulcro,
y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado;
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos;
si te son dignos, bajarán al mundo
desde lo alto!


HILO EL NEGRO TOISÓN...

Hilo el negro toisón de la quimera,
nube que ciñe con su manto suave
a la argentada Luna, y que a la nave
de mi magín da velas de carrera.

Hilo en negro toisón, siempre en espera
de que la hebra algún día se me acabe,
y en ese día se me dé la llave
de la puerta de allende la frontera.

Hilo el negro toisón con el que emboza
su desnudez la noche, y de ese paño
hago la alfombra de la humilde choza
que me erijo en el cielo. Por peldaño
tiene una cruz, y con su techo roza
los pies de Cristo en el sublime escaño.


COMENTARIOS
La voz augusta, doliente, torturada de Unamuno, surge no sólo de su considerable obra filosófica y ensayística, sino, caso ejemplar de unicidad, de su obra lírica, que no fue para él, o lo fue raramente, ocasión de huida, de desahogo, sino una vía adicional de expresión. Si su acento suena a veces duro -lo que hace difícil su clasificación como modernista- es que su modernismo lo fue en la vertiente más importante y menos señalada del movimiento: la búsqueda de las razones íntimas, oscuras, no racionales. Y en esas vías se encamina, se extravía, reencuentra el hilo este vasco más castellano que muchos mesetarios. La obra de Unamuno encontrará su acomodo en el acervo de la lírica española cuando pasen las modas para las que, sin metáfora brillante y original, la poesía es pobre. Porque Unamuno, en su considerable obra, mantiene una poesía que conmueve, que inquieta y que, desde su profunda indagación de lo religioso, llega a las raíces de quienes sienten la llamada de la eternidad. (Juan Ruiz de Torres)