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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      María Eugenia VAZ FERREIRA


María Eugenia VAZ FERREIRA







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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  Poetas incluidos
    De la T a la V
  Antólogos
   

BIOGRAFÍA.
Montevideo (Uruguay) 1875-1924. Se da a conocer a muy temprana edad con lecturas, publicaciones en revistas de la época y con la representación teatral de alguna de sus varias obras. Se destaca como pianista realizando recitales. Fue primero Secretaria y luego Profesora de Literatura de la entonces Universidad de Mujeres. Fallece cuando se encuentra preparando el que sería su primer libro editado: La Isla de los Cánticos. La tarea de edición la continúa su hermano, el gran filósofo Carlos Vaz Ferreira, y el libro aparece en 1925. Ese único libro y sus posteriores reediciones, prologadas por poetas y profesores, ha cimentado su prestigio. En 1959 el poeta Emilio Oribe edita y prologa el mismo, agregando poesías inéditas bajo el nombre de La otra isla de los Cánticos Su poesía ha ocupado a críticos de reconocida solvencia desde 1904 a nuestros días.


LA ESTRELLA MISTERIOSA

Yo no sé dónde está pero su luz me llama.
¡Oh misteriosa estrella de un inmutable sino!
Me nombra con el eco de un silencio divino
y el luminar oculto de una invisible llama.

Si alguna vez acaso me aparto del camino,
con una fuerza ignota de nuevo me reclama.
Gloria, quimera, fénix, fantástico oriflama
o un imposible amor extraño y peregrino...

Y sigo eternamente por la desierta vía
tras la fatal estrella cuya atracción me guía,
más nunca, nunca, nunca a revelarse llega!

Pero su luz me llama, su silencio me nombra,
mientras mis torpes brazos rastrean en la sombra
con la desolación de una esperanza ciega.


ODA A LA BELLEZA

Oh Belleza, que tú seas bendita,
ya que eres absolutamente pura,
ya que eres inviolada,
límpida, firme, sana e impoluta.
Fuente de la divina complacencia,
oasis infinito
que prodigas los éxtasis beatos
y las románticas contemplaciones.

Adonde quiera que tu signo luzca,
adonde quiera que la esencia encarnes,
emerge de tu gaya fantasía
una gloria serena y luminosa,
una fruición prefunda e inefable.

Eres el cauce pródigo
surtidor de armonía,
crisol de mística depuraciones,
la veta que colora y que sublima
el eterno miraje;
eres la gema augusta
prendida sobre el arca
fértil del universo.

Aunque el ciego te ignore,
el profano te niegue,
y el infiel te repudie,
eres eternamente triunfadora
sobre la indiferencia de los necios
y la conjuración de los apóstatas...

Aunque los pecadores
te inculpen sus pecados,
y te acusen los réprobos
de atributos malditos,
eres inmaculada e inocente;
no te corrompes con la hiel del odio
ni la ponzoña del amor sacrílego.

Eres inaccesible,
eres pasiva y sola,
sencilla y sobrehumana;
no inspiras, no padeces
el dominio imperial de la materia
ni la sensible turbación del alma...

Entre todos los acontecimientos
evoluciones, mitos y teorías,
entre la insuficiencia que te alaba
y la diversidad que te interroga,
tú te levantas religiosamente
dentro la urna dúctil de tu forma
como en la alada prez del incensario
la inmunidad de la sagrada hostia.

Oh Belleza, que tú seas bendita,
más la sabia legión de tus apóstoles,
la entraña que te crea,
el sol que te ilumina, el prisma que te agranda,
la plancha que te copia,
el áureo pedestal que te enaltece
y el soberano lis que te corona.

Por eso sobre el plinto de tu imagen,
sobre la majestad de tu hermosura,
sobre el fulgor joyante de tu iris,
sobre la egregia líneas de tus curvas,
pongo la rendición del canto mío
a tu gracia inmortal loa fecunda.


COMENTARIOS
La poesía de quien fue una de las estrellas más altas entre los poetas uruguayos del 900, es de una sobresaliente originalidad, donde se concierta el misterio, la belleza, la profundidad espiritual, y la más sutil intuición metafísica, con un sentimiento de infinita soledad y una desesperanza abismal, enraizadas en un alma de selecta aristocracia. Rebelde y solitaria, su obra es de una excepcional mística no religiosa, que flamea deslumbrando al lector en sus poemas hondos y sugerentes. Sus temas recurrentes son: la Noche, la Muerte, la Soledad, la Tristeza, y la tenaz e imperiosa búsqueda de una vida superior a través de la muerte o de una transformación no explicitada; de un algo mágico que la llamaba más allá de todo lo conocido como en el poema La estrella misteriosa. O intuyendo un secreto divino, en que su alma girara en el círculo infinito de vidas y muertes perennes, como en el enigmático y fascinante Único Poema. (Marta de Arévalo)