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Una antología de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía de Siempre      Emilio Adolfo WESTPHALEN


Emilio Adolfo WESTPHALEN







La antología Poesía de Siempre se ha preparado con 50 poetas de lengua española contenidos en el libro Poetas del pasado, de Juan Ruiz de Torres, más otros seleccionados, ilustrados y comentados por distintos antólogos cualificados, en varios países.

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BIOGRAFÍA.
Lima (Perú), 1911-2001. Profesor universitario de Arte Prehispánico. Fundador y director de las revistas El Uso de la Palabra, Las Moradas, Amaru. Traductor de las NN.UU. Diplomático. Sobre poesía: La poesía, los poemas, los poetas (1995), Escritos varios sobre arte y poesía (1997). Poemarios: Las ínsulas extrañas (1933), Abolición de la muerte (1935), Máximas y mínimas de sapiencia terrestre (1982), Otra imagen deleznable (1982), Arriba bajo el cielo (1982), Nueva serie (1984), Belleza de una espada clavada en la lengua. Poemas 1930-1986 (1986), Ha vuelto la diosa ambarina (1988), Cuál es la risa (1989), Bajo zarpas de la quimera. Poemas 1930-1988 (1992), Falsos rituales y otras patrañas (1999). Premios: Nacional (1977), Miguel Hernández (1998). Sobre su obra: Fernández Cozman, Carlos, Las ínsulas extrañas de EAW (1990).


LA MAÑANA ALZA EL RÍO

La mañana alza el río la cabellera
después la niebla la noche
el cielo los ojos
me miran los ojos del cielo
despertar sin vértebras sin estructura
la piel está en su eternidad
se suaviza hasta perderse en la memoria
existía no existía
por el camino de los ojos por el camino del cielo
qué tierno el estío llora en su boca
llueve gozo beatitud
el mar acerca su amor
teme la rosa el pie la piel
el mar aleja su amor
el mar
cuántas barcas
las olas dicen amor
la niebla otra vez otra barca
los remos el amor no se mueve
sabe cerrar los ojos dormir el aire no los ojos
la ola alcanza los ojos
duermen junto al río la cabellera
sin peligro de naufragio en los ojos
calma tardanza el cielo
o los ojos
fuego fuego fuego fuego
en el cielo cielo fuego cielo
cómo rueda el silencio
por sobre el cielo el fuego el amor el silencio
qué suplicio baña la frente el silencio
detrás de la ausencia mirabas sin fuego
es ausencia noche
pero los ojos el fuego
caricia estás los ojos la boca
el fuego nace en los ojos
el amor nace en los ojos el cielo el fuego
el fuego el amor el silencio


MUNDO MÁGICO

Tengo que darles una noticia negra y definitiva
Todos ustedes se están muriendo
Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de ojos rojos
Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos mis amorcitos
Yo escribía
Dije amorcitos
Digo que escribía una carta
Una carta una carta infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo una carta
Otra será escrita mañana
Mañana estarán ustedes muertos
La carta intacta la carta infame también está muerta
Escribo siempre y no olvidaré tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Tus ojos inmóviles tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Cuando fui a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta
Esta es la casa de las mujeres que se están muriendo
Las mujeres de ojos inmóviles las muchachas de ojos rojos
Mi lápiz era enano y escribía lo que yo quería
Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos
Pero una vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve
No oyó lo que dije no se enteró
Sólo tenía ojos blancos
Luego besé sus ojos blancos y él se convirtió en ella
Y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un periódico para leer
Los periódicos de la muerte que están muertos
Sólo que ellos no saben leer
No tienen ojos ni rojos ni inmóviles ni blancos
Siempre estoy escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo
Pero ella es el desasosiego y no tiene ojos rojos
Ojos rojos ojos inmóviles
Bah no la quiero


COMENTARIO
Westphalen publicó, en 1933 y 1935, dos conjuntos de poemas: Las ínsulas extrañas y Abolición de la muerte. Sólo en 1980 se publicó la mayor parte de su obra inédita, junto a los dos libros anteriores. La poesía de Westphalen es radicalmente moderna por su afán de despersonalizar la voz. Desde luego, quien habla en un poema no es la persona que lo escribe, necesariamente, pero tradicionalmente se les ha asociado. Pero en la poesía de Westphalen no habla ni un individuo ni un coro. Sus poemas no tienen centro y dan la impresión de ser "una cascada de imágenes". Westphalen ha dicho que una porción importante de su poesía ha querido ser "expresión del agua que corre". Complejo de percibir, pero un lector atento lo percibirá. Westphalen asegura, contra la opinión generalizada de sus críticos, que él no ha sido surrealista; pero sí "que fue poroso a ese credo". Así, asume la poesía como una religión, como una confrontación del hombre consigo mismo. De su poesía dice Luis Jaime Cisneros: "Todo en la obra de Wesphalen parece venir (como le ocurria a Lautreamont) 'de un poco mas alto'". (Juan Ruiz de Torres)