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Calla la música un instante claro
mientras se eleva, llamarada azul,
por encima del tiempo y de la música.
En su hombro se reflejan los ocasos
del amor y del tiempo de su lucha
por subir como el fuego sobre sí
y entre los cuerpos donde el fuego vive.
Vuelve al mundo un poco más hermoso
cuando, intensa, la música renace:
azul amanecer y, después, calla.
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