|
BAJO LA NOCHE ESTRELLADA,
en temporadas de opio,
camina nocturno vagabundo
con mirada de-mente profética,
funde la razón con la esperanza.
Loco predicador entre las encías
de un Dios que nadie conoce.
Viajero de si mismo,
clava un sueño profundo.
Con su pincel airado
dibuja el destino de gente abandonada:
comedores de patatas, magas nocturnas,
sombras que guardan sus cenizas.
Impresionista, duende rebelde,
su oreja guarda los ecos del silencio,
sus cuadros las vorágines de la vida,
su cuerpo la señal del hara-kiri.
|