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Fue frente al mar.
Y eran las leyes del rocío,
la noche cabalgada,
la entrega de una niña y un muchacho
quizá casual
y no hubo resistencia ni pañuelo.
Eran las leyes del verano
tal como canta la Poesía,
un hombre todavía niño
y sus olas fortaleciendo el eco.
Fue una noche sentada, de abandono
noche
albina y de inocencia.
Fue frente al mar, y amanecía
el asombroso nombre de dos gestos
y rumor de averío entre las alas.
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