|
Tiene ojos el mundo
que no se dejan ver
y dilatados miran.
Son ojos de hielo
que traspasan el cráneo, la memoria,
ojos que no llegan al sol
porque el sol los diluye,
y se alejan del mar,
de su celeste aroma
en negritud de huida.
Dios los dejó tras de la bruma,
allá
donde el mundo es silencio,
donde no puedan provocar
el dolor de la guerra.
Tiene ojos el mundo
de fiera corrompida,
y sigilosos atraviesan
el aire,
arañan a los pájaros,
a la paz del paisaje...
Tiene ojos el mundo
que cabalgan de noche para beberse el alma
del corazón dormido.
|