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Una selección de la Asociación Prometeo de Poesía

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Poesía Actual   MAL DE AMORES

Herminio
MARTÍNEZ
México

Poemas de la otredad
  Lucero Alanís de Gurrola
  Lucero Alanís de Gurrola
  Luis Alberto Ambroggio
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  Federico Bonasso
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  Iliana Godoy
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  Enrique Gracia Trinidad
  Encarnación Huerta Palacios
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  José López Rueda
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  Leopoldo de Luis
  Juan José Macías
  Francisco Magaña
  Stella Manaut
  Jesús Mañoso Flores
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  Mario Angel Marrodán
  Joaquín Marta Sosa
  Herminio Martínez
  María Pilar Martínez Barca
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  Irene Mayoral
  Jose Luis Mejía Huamán
  Isabel Miguel
  Josefina Morales
  Alejandro Moreno Romero
  José Luis Najensón
  Jorge Ortega
  Joaquín Ortega Parra
  Alejandro Ortiz González
  Marusa Orxales
  María Pilar Pueyo Casaus
  Adolfo Rengifo Vacca
  Angela Reyes
  Nela Río
  Guillermo del Río Canas
  Juan Armando Rojas
  Josefa Isabel Rojas Molina
  Alfonsina Román
  Francoise Roy
  Carmen Rubio
  Juan Ruiz de Torres
  Milagros Salvador
  Mari Carmen Sañudo
  Beatriz Schaefer Peña
  Carmen Silva
  Cesar M. Silva
  Rosa María Sobrón
  Aida Gisela Soto
  Benjamín Valdivia
  Enrique Valle
  José Gerardo Vargas Vega
  Enrique Viloria Vera
  Theodore Vite
   

Al hombre, apenas nace,
lo comparan, lo miden,
lo presumen,
se lo prestan al sueño,
se lo confían al talco,
lo bañan en la espuma del cariño,
le hacen su eternidad y se la ponen.
Hasta que llega el día
en que el bozal del alma lo estrangula
porque ya no le cabe la inocencia
en los espacios íntimos del cuerpo.
Entonces el amor lo echa a la calle.
Lo mete a las cantinas,
lo entretiene en los cines,
lo derrumba en el ocio,
lo arropa en la esperanza,
lo acuesta en camas públicas que hieden,
lo regala al rumor,
lo tira a que lo pise la llovizna,
lo avienta a que el ayuno lo triture,
lo sienta en el silencio hasta que llora
y en la tentación hasta que brama.
Lo mece en los columpios del ensueño,
lo refunde en las grietas de la lástima,
lo amarra al palo seco del insomnio,
lo encierra en los corrales del suspiro,
lo arrea hacia la avenida y el paisaje.
Así lo trae al pobre,
cabestreando
como a cualquier hijo de buey.