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AMANECE,
él continúa absorto en el estudio
de los libros y apuntes.
No contempló la noche con los visos de plata
del fulgor de la luna.
No importa,
está sediento.
Quiere elevarse,
llegar hasta la cima donde esperan
las palabras de la sabiduría.
Después de la escalada
sabe vendrán las nuevas inquietudes,
y seguirá caminos de la mente
cada vez más difíciles.
Son su estímulo los descubrimientos
cuando abre ocultaciones,
tras las que se cobijan
hallazgos y respuestas
a tanta incomprensión que le circunda.
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