|
Tenía los ojos deslucidos y claros
Los años escalaron sus arterias y venas.
Inventaba historias de mares transmigrados
de montañas ocultas, de ritos y misterios.
Había un solo paso para abrir el silencio.
Sólo quería que alguien entendiera su asombro.
Se miraba en el día, las flores las lluvias
y entre todos los soles.
Nunca supo el engaño.
Anduvo por la vida con un sueño en los ojos
como transfigurado.
Llegó de tierras altas con nieves transparentes
y se clavó en el mundo como una cruz abierta.
Cuánto supo de llantos sin decir una lágrima.
Cuánto supo en silencio
de tantas voces íntimas lamiendo su memoria.
Como este perro fiel que se prende a sus pies
desde que halló la tierra para crear amores.
Hoy sus ojos con brillo deslucido y antiguo
pronuncian que la vida se les va de las manos.
Mas quedará su sueño, su mirada sin ojos y la cruz de sus brazos
abiertos a la luz.
Como tela de araña. Como encaje de tiempo.
Sereno. Transmigrado.
|